«Culturas juveniles indígenas y medios digitales en América Latina» fue un proyecto de investigación de 18 meses con sede en el departamento de Lenguas y Culturas Modernas de la Universidad de Manchester, financiado por el Arts and Humanities Research Council (AHRC). Entre 2023 y 2025, exploró cómo jóvenes activistas y creadores indígenas mapuche y kichwa en Argentina, Chile y Ecuador utilizan las redes sociales y la tecnología digital como herramientas clave de autoexpresión, resistencia y proyección global.
A pesar de las brechas digitales, las organizaciones indígenas en América Latina han desarrollado diversas plataformas de comunicación digital para impulsar sus objetivos políticos, como parte de una larga historia de apropiación de múltiples medios de comunicación.
Las juventudes indígenas constituyen con diferencia los principales usuarios dentro de sus comunidades de estas tecnologías - especialmente de plataformas de contenido como Instagram y TikTok. Para ellas, las redes sociales se configura como un espacio central en el que tienen lugar prácticas creativas y formas de activismo.
Contexto
Tanto los pueblos mapuche como kichwa enfrentan desafíos similares: racismo estructural, discriminación lingüística, extractivismo y criminalización. Sin embargo, también presentan diferencias.
La lucha mapuche se centra en la autonomía territorial, con el objetivo de recuperar sus territorios ancestrales que fueron violentamente expropiados. Esto ha dado lugar a conflictos persistentes con empresas extractivas, sectores agropecuarios y el Estado.
Las comunidades kichwa enfrentan un panorama distinto. Los movimientos indígenas en Ecuador han alcanzado mayores niveles de representación política y han incidido en la configuración de la política nacional. La Constitución de 2008 reconoció a Ecuador como un Estado plurinacional e intercultural, consagrando derechos colectivos indígenas, además de derechos para la naturaleza. Comunidades de la sierra, como Otavalo, han desarrollado estrategias económicas exitosas basadas en el sector textil y el turismo, enfrentando menores niveles de marginación económica que las comunidades mapuche, muchas de las cuales lidian con condiciones de pobreza estructural.
A pesar de esta posición relativamente consolidada, las comunidades indígenas en Ecuador mantienen conflictos con el Estado en torno a proyectos de explotación petrolera y minera que amenazan sus territorios y formas de vida tradicionales.
Las juventudes indígenas han desempeñado un papel clave en los procesos de revitalización cultural y movilización política en América Latina, articulando experiencias vinculadas a la educación, la migración y los proyectos de desarrollo.
En el contexto mapuche, las juventudes fueron centrales en el renacimiento cultural y lingüístico de las décadas de 1990 y 2000, adaptando prácticas tradicionales a los desafíos contemporáneos. El término «mapurbe» (acuñado por el poeta David Aniñir Guilitraro) ha sido adoptado por muchxs jóvenes mapuche para describir la experiencia de crecer en ciudades en el marco del desplazamiento vivido por generaciones anteriores, a menudo sin dominio del idioma mapuzugun, dando lugar a nuevas identidades indígenas urbanas que se expresan a través del rock y la literatura.
Las juventudes kichwa fueron también actores fundamentales en los movimientos políticos indígenas en Ecuador, especialmente durante los levantamientos de las décadas de 1990 y 2000. Desempeñaron roles clave en iniciativas de educación bilingüe, proyectos de preservación cultural y emprendimientos económicos. Jóvenes de comunidades como Otavalo impulsaron formas de emprendimiento artístico a comienzos del siglo XXI, incluyendo productoras audiovisuales, sellos discográficos y eventos culturales como el Pawkar Raymi.
Este liderazgo generacional ha sido fundamental para navegar las tensiones entre la preservación de saberes tradicionales y la adaptación a contextos sociales, económicos y tecnológicos en rápida transformación.
Si bien las actividades de generaciones previas de jóvenes activistas y creadores kichwa y mapuche han sido ampliamente documentadas, existe menos información sobre la generación actual, que enfrenta tanto la implementación insuficiente de las reformas conquistadas por sus predecesores como nuevos desafíos. En este contexto, resulta pertinente examinar el papel de la tecnología digital y las transformaciones que ha introducido en las formas en que esta generación se relaciona con el mundo.
Aunque este giro hacia los medios digitales puede entenderse como una continuidad de la larga tradición de apropiación de distintos medios por parte de las comunidades indígenas, estas tecnologías ofrecen elementos verdaderamente novedosos: han democratizado el acceso a herramientas de producción de alta calidad, facilitan el acceso inmediato a expresiones culturales de todo el mundo (incluidas las de otras comunidades indígenas) y permiten a los creadores indígenas alcanzar audiencias globales manteniendo el control directo sobre la distribución de sus contenidos, al margen de los intermediarios tradicionales.
En este proceso, las juventudes indígenas enfrentan problemáticas conocidas —la apropiación cultural, la mercantilización de sus expresiones culturales y la reproducción del racismo estructural en entornos digitales— al tiempo que lidian con nuevos desafíos vinculados a la creciente dependencia de plataformas de propiedad privada, cuyas políticas y algoritmos suelen ser opacos y susceptibles de cambiar en cualquier momento.
Diversos estudios académicos, así como informes de ONG y organismos estatales, se han centrado principalmente en cómo Internet puede ampliar las oportunidades educativas y laborales de las juventudes indígenas. Si bien este enfoque es valioso, tiende a pasar por alto una cuestión fundamental: «¿Qué hacen realmente los jóvenes indígenas con la tecnología digital?».
Nuestro proyecto se articuló en torno a esta pregunta, situándose en la intersección de las humanidades digitales, los estudios de juventud, los estudios culturales y la antropología social, y trabajando de forma colaborativa con jóvenes artistas y activistas indígenas. Asimismo, impulsamos y organizamos actividades culturales en América Latina y el Reino Unido.